Guía de decesos
Qué hacer cuando fallece un familiar: guía paso a paso
Cuando fallece un ser querido, el dolor se mezcla con una avalancha de gestiones que casi nadie sabe afrontar de memoria. Esta guía ordena qué hacer y en qué orden, desde las primeras horas hasta los trámites de las semanas siguientes. Y verás por qué, con un seguro de decesos, la mayor parte de este recorrido se resuelve con una sola llamada.
Las primeras horas: lo urgente
En el momento inmediato al fallecimiento hay pocas cosas que hacer, pero son imprescindibles y marcan el resto del proceso:
- 1. Obtener el certificado médico de defunción. Lo emite un médico y es el documento que pone todo en marcha. Lo desarrollamos en el certificado de defunción.
- 2. Avisar a la funeraria o al seguro de decesos. Si la persona tenía póliza, una sola llamada al teléfono de asistencia basta para que la compañía se haga cargo de todo.
- 3. Decidir el tipo de servicio. Incineración o inhumación, tanatorio, ceremonia. Si hay voluntad expresada por el fallecido, se respeta; lo vemos en incineración o entierro.
La tramitación del sepelio
Una vez decidido el servicio, vienen los trámites que permiten celebrarlo. La buena noticia es que, con un seguro de decesos o con la funeraria, no los gestiona la familia:
- Inscripción del fallecimiento en el Registro Civil.
- Licencia de enterramiento o de incineración, que autoriza el sepelio.
- Organización logística: traslados, tanatorio, féretro y ceremonia.
Este es exactamente el valor de una póliza de decesos: convertir un proceso angustioso en una gestión que asume la compañía. Lo detallamos en qué cubre el seguro de decesos.
Los días y semanas siguientes
Pasado el sepelio, queda una segunda tanda de gestiones, ya orientadas a la situación administrativa y a la herencia:
- Certificado de defunción literal: lo piden bancos, aseguradoras y notarías.
- Certificado de últimas voluntades: indica si hay testamento; se solicita pasados 15 días hábiles.
- Certificado de contratos de seguros de cobertura de fallecimiento: revela si había seguros de vida o accidentes.
- Baja en la Seguridad Social y, si procede, solicitud de pensiones de viudedad u orfandad.
- Gestiones bancarias y la herencia, que tratamos en gestión de la herencia y trámites.
Cómo cambia todo tener un seguro de decesos
Sin un seguro, la familia debe localizar una funeraria, comparar precios a contrarreloj, adelantar entre 3.500 y 6.500 euros y ocuparse de cada gestión en pleno duelo. Con un seguro de decesos, casi todo el bloque de las primeras horas y la tramitación del sepelio se resuelve con una llamada, sin coste para la familia y con acompañamiento en el resto de trámites. Esa es la diferencia entre tenerlo previsto y no tenerlo.
Anticiparse es el mayor gesto de cuidado
Nadie quiere pensar en esto, pero dejarlo previsto es una forma de proteger a quienes más quieres: les evitas el peso económico y la carga de decidir y gestionar en el peor momento. Si quieres dejarlo resuelto, puedes calcular tu precio sin compromiso, o valorar antes si te compensa un seguro de decesos.