Qué es una carencia
La carencia es el periodo de tiempo, contado desde que contratas la póliza, durante el cual algunas coberturas aún no están plenamente operativas. Existe por una razón sencilla y legítima: evitar que alguien contrate un seguro de decesos a sabiendas de un fallecimiento inminente, lo que encarecería el producto para todos los demás asegurados. Es una práctica habitual y perfectamente legal del sector.
Carencia por enfermedad y cobertura por accidente
La distinción más importante que debes conocer:
- Fallecimiento por accidente: suele estar cubierto desde el primer día, sin ningún periodo de espera.
- Fallecimiento por enfermedad o causa natural: es donde puede aplicarse una carencia inicial, durante la cual la cobertura todavía no es completa.
Por eso, cuando alguien dice que un seguro de decesos "no cubre el primer año", normalmente se refiere a esta carencia por enfermedad, no a una falta de cobertura general.
Cuánto dura la carencia
No hay una cifra única: depende de la compañía y del producto. En Preventiva la carencia general es de 20 días; con carácter orientativo, en el sector suele situarse en torno a un mes para el fallecimiento por enfermedad. Algunas pólizas la eliminan cuando la persona que contrata viene de otra aseguradora con la que tuviera suscrito un producto del mismo ramo. La cobertura de traslado de extranjeros residentes en España tiene una carencia de 6 meses. Lo esencial es que la duración figure por escrito en tu condicionado y que te la expliquen con claridad antes de firmar, no que la descubras después.
Qué son las exclusiones
Las exclusiones son las situaciones concretas que la póliza no cubre. A diferencia de la carencia, que es temporal, las exclusiones se mantienen durante toda la vigencia del contrato. Todas las pólizas de cualquier ramo tienen exclusiones; lo importante es conocerlas para no llevarse una sorpresa.
Conviene leerlas junto con las coberturas incluidas, que repasamos en la guía de qué cubre el seguro de decesos, para tener la foto completa.
Lo que la ley exige de una exclusión para que valga
Aquí está la parte que casi ninguna página cuenta y que es, con diferencia, la más útil para quien va a firmar. Una cláusula que recorta tus derechos no vale por el hecho de estar escrita: tiene que cumplir unos requisitos de forma, y los fija el artículo 3 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro.
- No pueden perjudicarte de cualquier manera. Las condiciones generales «en ningún caso podrán tener carácter lesivo para los asegurados».
- Tienen que entenderse. Las condiciones generales y particulares «se redactarán de forma clara y precisa». Una redacción confusa no es un estilo, es un incumplimiento.
- Y las que te limitan van resaltadas y firmadas aparte. Este es el requisito fuerte: «Se destacarán de modo especial las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados, que deberán ser específicamente aceptadas por escrito». Es decir, no basta con que la exclusión esté en la póliza: tiene que estar destacada y aceptada por ti expresamente.
De ahí sale la única lectura práctica que importa, y no es un truco legal: cuando repases tu póliza, busca qué aparece resaltado y qué firmaste aparte. Eso es lo que el asegurador considera limitativo, y es exactamente la lista que conviene entender antes de firmar, no después. El mismo artículo añade que las condiciones generales «estarán sometidas a la vigilancia de la Administración Pública en los términos previstos por la Ley».
El cuestionario de salud: qué te obliga la ley a contar
Algunas pólizas incluyen un cuestionario de salud al contratar. Aquí también hay artículo, y es más preciso de lo que suele contarse: el artículo 10 de la Ley 50/1980, que está en el mismo Título Primero que el artículo 3 y por tanto alcanza igualmente al seguro de decesos.
El deber existe, pero tiene una forma concreta: hay que declarar «de acuerdo con el cuestionario que éste le someta» las circunstancias conocidas «que puedan influir en la valoración del riesgo». Y de ahí salen dos consecuencias que casi nadie explica.
- Si no te preguntan, no tienes que adivinar qué contar. El texto es literal: «Quedará exonerado de tal deber si el asegurador no le somete cuestionario», y lo mismo vale «cuando, aun sometiéndoselo, se trate de circunstancias que puedan influir en la valoración del riesgo y que no estén comprendidas en él». Es decir, quien tiene que preguntar es el asegurador.
- Un error no equivale a quedarse sin nada. Si el fallecimiento ocurre antes de que la compañía reaccione, «la prestación de éste se reducirá proporcionalmente a la diferencia entre la prima convenida y la que se hubiese aplicado de haberse conocido la verdadera entidad del riesgo». Reducción proporcional, no cancelación.
La pérdida total de la prestación existe, pero el artículo la reserva para el caso grave: «Si medió dolo o culpa grave del tomador del seguro quedará el asegurador liberado del pago de la prestación». Y la compañía tiene un plazo para reaccionar, no tiempo indefinido: puede rescindir el contrato «en el plazo de un mes, a contar del conocimiento de la reserva o inexactitud del tomador del seguro».
Nada de esto es una invitación a callarse cosas, y conviene decirlo claro: responder con transparencia sigue siendo la mejor forma de que la cobertura sea sólida y de que tu familia no tenga que discutir nada en el peor momento. Lo que cambia es que ahora sabes qué se te puede exigir y qué no. Cómo funciona ese cuestionario y por qué casi nunca hace falta un examen médico lo vemos en seguro de decesos sin reconocimiento médico.
Cuando no te prestan el servicio y aun así el seguro debe pagar
Hay una situación que se confunde con una exclusión y no lo es: que la compañía no llegue a prestar el servicio funerario. El artículo 106 bis de la misma ley, que es el que regula específicamente el seguro de decesos, prevé ese caso y no lo deja en el aire.
Cuando el asegurador no ha podido dar la prestación «por causas ajenas a su voluntad, fuerza mayor o por haberse realizado el servicio a través de otros medios distintos a los ofrecidos por la aseguradora», entonces «el asegurador quedará obligado a satisfacer la suma asegurada a los herederos del asegurado fallecido, no siendo responsable de la calidad de los servicios prestados». O sea que si la familia tuvo que resolverlo por su cuenta, lo que corresponde es cobrar el capital, no perderlo.
Preguntas que conviene hacer antes de firmar
- ¿Cuánto dura la carencia por enfermedad y qué ocurre si fallezco dentro de ella?
- ¿El fallecimiento por accidente está cubierto desde el primer día?
- ¿Qué situaciones quedan excluidas de forma permanente?
- ¿Hay cuestionario de salud? ¿Qué debo declarar?
- ¿El capital es suficiente para evitar copago?
Cómo lo hacemos en Preventiva
Como especialistas en seguros de decesos, creemos que la carencia y las exclusiones no deben ser letra pequeña que descubres tarde. Te las explicamos en lenguaje claro antes de que firmes, te decimos desde cuándo estás cubierto y para qué, y respondemos a todas tus preguntas. Puedes calcular tu precio en 2 minutos y, cuando lo tengas claro, seguir los pasos de cómo contratar un seguro de decesos.